miércoles, 29 de agosto de 2012

Regalos de Dios...


¿Te has preguntado por qué Dios da mucho?
Podríamos existir con mucho menos. Pudo habernos dejado en un mundo plano y gris; no habríamos sabido establecer la diferencia. Pero no lo hizo así.

Él salpico de naranja el amanecer y limpió el cielo para que luciera azul.
Y si te gusta ver como se juntan los gansos, hay muchas posibilidades de que eso lo puedas ver también.
¿Tuvo Él que hacer esponjosa la cola de la ardilla?
¿Se vio obligado a hacer que los pajarillos cantaran?
¿Y la forma divertida en que las gallinas corren o la majestad del trueno que retumba?
¿Por qué dar a las flores aroma? ¿Por qué dar sabor a las comidas?
¿ Podría ser que Él quiere ver todo eso reflejado en tu rostro?
Si nosotros hacemos regalos para demostrar nuestro amor, ¿cuánto más no querría hacer Él?. Si a nosotros- salpicados de flaquezas y orgullo- nos agrada dar regalos, ¿cuánto más  Dios, que es puro y perfecto, disfrutara dándonos regalos a nosotros?

"Él escogió los clavos" Max Lucado.



No hay comentarios:

Publicar un comentario